Sangre

La sangre fluye por mi cuerpo
y más que de entre mis piernas, brota de mis vísceras
y mi corazón se desgasta en cada latido.

De color rojo pinta mi cuerpo la sangre recorriéndolo completo
mientras soy espectadora de mi propia muerte
las emociones son la sangre y también el pensamiento.

Por mis ojos también se asoma,
oh sí, el buen líquido espeso de amor, pasión y odio
Y tus manos no son las que acarician mi cuerpo níveo sino la sangre que anticipa mi descanso.

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Imagina que soy la luna, amor
Blanca, lejana, ausente y fría pero, sin embargo, hermosa
y en la esquina de la penumbra te miro
y tú me miras pero sin tocarme.

Yo amo al sol;
y amo también al mortal que me mira decidido cada noche.

Perdóname si en lugar de iluminarte
te ciego
mi intención no es ser niebla
pero a veces no puedo ser más que una sombra oscura.

El dolor me duele

El dolor me duele
mi pecho se desangra con el dolor de otros
y siento tan mías las lágrimas como del que llora.

¿Qué hago si la herida me hiere más a mí que al que hirieron,
y cómo evito pues este sufrimiento que se vuelve inevitable?

Lloro por el que quiere llorar
y sufro por el sufrimiento mismo
mi existencia es el dolor puro
que sangra con la herida que no tiene cura.

Siento resonar en mi pecho los latidos que llevan tu nombre
Grito desesperado que llama al amor que a distancia se encuentra.

Amor, no escuches mi corazón que sangra
Que arroja llama y que luego se quema
Por la espera del fulgor que posees.

Aquí en el lecho espera paciente el corazón cuyo amor en cenizas tiene
Oh, que no te confunda su negrura con la que el cielo por la noche ciega.

Por qué siento si soy una casa

Por qué siento si soy una casa.

Acá todo está gélido,
me dejaron abandonada.

Llena de color era
y por mis pasillos resonaba la risa y el canto.
Silencio absoluto gobierna en mis salas
Aislada me dejaron.

Por qué siento si soy una casa
De madera es mi cuerpo y cruje del tiempo que he vivido
En mis ventanas la brisa mueve las cortinas cuya tela rasgó el olvido.

Por qué siento si soy una casa
¿Seré una casa realmente
o una persona a la que dejaron abandonada?
Desnuda, con frío en un rincón,
me dejaron;
Sola, con hambre
y olvidada.

Ardiendo
quemándome.

Cegada por la luz
y al mismo tiempo por la sombra.

A la orilla del abismo,
lo camino
o lo sobrevuelo,
como bruja.

A un paso del sol,
hecha cenizas
densa como la niebla:
oscura.